sábado, 11 de julio de 2015

Desiderium

Hay veces que te paras y te pones a pensar en el pasado. A mí me pasa mucho, casi todos los días. Pensar en cosas, todo tipo de cosas, de aquí a... ¿cuatro años atrás?

Pronto haré un resumen de mis cuatro años más recientes. ¿Por qué? Porque quiero y porque puedo.

Hay épocas que me da por pensar más que otras. Normalmente si estoy mal tiendo a ello. O en épocas donde, curiosamente, no tienes apenas tiempo (exámenes, por ejemplo).

Hay recuerdos que resultan reconfortantes. Los buenos momentos, las risas, las tardes entre amigos... Luego hay otros que no lo son tanto. Pero ¿cuál es el resultado final, la visión global? La tristeza. Y ¿cuál es la explicación? La nostalgia.

En estos últimos años me he forjado como una persona, entre otras cosas, muy nostálgica con muchas cosas. Afortunadamente, no con todo, pero sí con la mayoría. Con unas cosas mas que otras. Y temo que eso siga siendo así el resto de mi vida, porque me hace más mal que bien. Mantiene vivos los recuerdos, sí, pero el precio en sufrimiento silencioso es muy alto.

Y este es uno de esos días en los que estoy un tanto nostálgico. Por eso he escrito esto.


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